Habilidades tras un curso: cómo evitar que se pierdan
Las habilidades prácticas se pierden después de un curso, y se pierden antes que los conocimientos. Los estudios en reanimación, cirugía y formación médica encuentran un deterioro medible en cuestión de meses, de modo que lo que usted todavía sabe explicar dice poco de lo que todavía sabe hacer.
Esos mismos estudios señalan qué ayuda a conservar una habilidad: experiencia clínica poco después del curso, práctica supervisada, un nivel definido que alcanzar y una comprobación posterior de lo que se mantiene. Todo ello se puede planificar, y preguntar, antes de inscribirse.
Las habilidades prácticas se pierden antes que los conocimientos
Una revisión sistemática de 11 estudios sobre formación en soporte vital avanzado concluyó que la evidencia disponible apunta a un deterioro de conocimientos y habilidades entre seis meses y un año después del curso, y que las habilidades se deterioran antes que los conocimientos [1]. Los autores señalan además la falta de estudios amplios y bien diseñados sobre la cuestión.
La investigación quirúrgica permite ver la forma de esa curva. Una revisión sistemática sobre formación con simulación observó una pérdida mínima hacia las dos semanas y un deterioro más importante pasados noventa días [2]. La mayoría de esos estudios eran pequeños, trataban sobre técnica endoscópica y muchos tenían menos de diez participantes, así que conviene tomar la curva como orientación y no como una medición precisa.
Para quien empieza a infiltrar, ese calendario importa. Las dos semanas posteriores al curso son las de mayor confianza y agenda más vacía, y los tres meses suelen cumplirse más o menos cuando llegan los primeros pacientes.
Se pierden las habilidades que no se practican
Un estudio volvió a evaluar a 51 estudiantes de último curso de Medicina en siete habilidades clínicas entre 12 y 24 meses después de una formación con simulación. El 55 % no alcanzó el nivel mínimo de aprobado en tres o más habilidades, y el 4 % en cinco o más. Un número considerable no había vuelto a practicar algunas de ellas desde la sesión formativa [3]. Esas habilidades se habían enseñado formalmente, evaluado con ese mismo nivel mínimo y reforzado cuando hacía falta. Los estudiantes se presentaron voluntariamente a la reevaluación, algo que los autores señalan como sesgo de selección.
En tres de las siete habilidades, el rendimiento se correlacionó fuertemente con la frecuencia de práctica que declaraban los estudiantes. En las otras cuatro, la relación fue débil o inexistente [3]. La práctica no lo explica todo, pero su ausencia era frecuente.
La experiencia clínica y un nivel definido ayudan a conservarlas
La revisión sobre soporte vital observó que la experiencia clínica, antes o después del curso, tiene un efecto positivo en lo que se retiene [1]. Por eso importan los meses que rodean al curso, no solo la jornada en sí, y un curso con un plan para sus primeros casos le aporta más que ese mismo curso por sí solo.
La simulación también ayuda. La revisión quirúrgica comprobó que las habilidades aprendidas en simulación se trasladan al quirófano y que la simulación ayuda a prevenir el deterioro, aunque ningún estudio ha demostrado que equivalga al tiempo en quirófano [2]. El trabajo con modelos fija la secuencia y da familiaridad con el gesto; no se ha demostrado que sustituya al trabajo supervisado con pacientes.
El diseño del curso también influye. En el aprendizaje para el dominio (mastery learning), cada alumno debe alcanzar un nivel de competencia establecido antes de avanzar, en lugar de recorrer un temario en un tiempo fijo. Pruebas todavía limitadas indican que da mejores resultados que la enseñanza convencional, si bien requiere más tiempo [4].
Estos datos proceden de otras áreas de la medicina
Ninguno de estos estudios incluyó a profesionales de la medicina estética. Proceden de la reanimación, la cirugía, la medicina de urgencias y la formación de grado. El mecanismo, una habilidad procedimental que se deteriora cuando se practica poco, es lo bastante general como para esperarlo también aquí, pero no se ha medido en este campo. Tampoco hay un calendario fijo: una revisión exploratoria en medicina de urgencias describe la investigación sobre este deterioro como heterogénea en su diseño, limitada en su alcance y todavía en evolución [5].
Qué preguntar antes de inscribirse en un curso
- ¿Hay un nivel que alcanzar? Pregunte qué ocurre si no lo ha alcanzado al terminar el curso.
- ¿Cuántos pacientes tratará bajo supervisión? Pregunte también a cuántos alumnos supervisa cada formador a la vez, porque de eso depende cuántas correcciones recibirá en cada caso.
- ¿Qué apoyo hay después del curso? La supervisión continuada, la revisión de casos o una vía para plantear dudas cubren los meses en los que, según la evidencia quirúrgica, empieza el deterioro.
- ¿Hay una evaluación posterior o un curso de repaso? En el estudio con estudiantes de Medicina, fue la reevaluación lo que mostró qué habilidades se habían mantenido [3].
Lo mismo vale al incorporar una nueva zona de tratamiento. Apréndala cuando vaya a tener pacientes suficientes para practicarla con regularidad, y programe casos supervisados para las primeras semanas después del curso, mientras la habilidad sigue fresca.