Humo del láser en la clínica estética: cómo protegerse
Los cursos enseñan a proteger los ojos del paciente. Rara vez mencionan el humo que generan los láseres ablativos, la electrocirugía y la depilación láser, y que usted respira tratamiento tras tratamiento durante toda su carrera.
El riesgo es real y medible, los datos a largo plazo son incompletos y las medidas más eficaces cuestan poco. Esto es lo que se sabe y lo que conviene hacer.
Qué muestran los estudios
Una revisión sobre el humo quirúrgico en el personal de quirófano no encontró pruebas sólidas de una mayor incidencia de cáncer que en la población general, pero concluyó que el humo es peligroso y que no se conoce un nivel de exposición seguro [2]. No hay estudios comparables en operadores de láser estético. La idea tan repetida de que un día de humo equivale a fumar cierto número de cigarrillos nunca se ha comprobado; la revisión solo señala que se han hecho comparaciones de ese tipo [2].
Qué contiene el humo
El estudio más relevante para las clínicas estéticas analizó la depilación láser. En el laboratorio, al aplicar láser sobre pelo en cámaras selladas se liberaron cientos de compuestos químicos, entre ellos carcinógenos conocidos y sospechosos. Durante tratamientos reales, los investigadores midieron partículas ultrafinas en la sala, con y sin evacuador de humo en funcionamiento [1]. Concluyeron que este humo debe considerarse un riesgo biológico que requiere evacuación, buena ventilación y protección respiratoria, sobre todo para el personal con exposición prolongada [1].
Al vaporizar tejido infectado por el virus del papiloma humano, el humo también puede transportar el virus. Una revisión sistemática concluyó que los cirujanos que trabajan con láser corren el riesgo de inhalarlo [3]. Un metaanálisis encontró verrugas en las vías respiratorias superiores con más frecuencia en usuarios de láser de CO2 que en los controles, y observó que unas medidas de seguridad sencillas reducían mucho la contaminación [4]. Un caso clínico describe a un cirujano que trabajaba con láser y desarrolló papilomatosis laríngea con VPH de los tipos 6 y 11, los mismos que se encuentran en las verrugas anogenitales que había tratado con láser [5].
Los efectos a corto plazo están mejor establecidos. Una revisión sistemática sobre el personal de quirófano describe síntomas como cefalea e irritación de ojos y garganta en los trabajadores expuestos [6].
Qué tratamientos generan humo
El rejuvenecimiento ablativo es el que más humo produce y requiere aspiración siempre. La electrocirugía, la cauterización por radiofrecuencia y los dispositivos de plasma generan humo visible muy cerca de la cara del operador. La depilación láser genera más humo cuanto más vello queda sobre la piel. La eliminación de tatuajes no produce humo visible, pero la descomposición del pigmento libera partículas.
Los inyectables y la criolipólisis no queman tejido ni chamuscan el vello, así que no generan humo. La luz pulsada intensa usada para depilar chamusca el vello igual que un láser, y el microneedling con radiofrecuencia coagula tejido, de modo que no dé por hecho que ninguno de los dos está libre de humo.
Las medidas que funcionan, por orden
- Genere menos humo. Rasure bien la zona antes de la depilación láser. Si un tratamiento no ablativo consigue el resultado, no habrá humo.
- Capte el humo en su origen. Mantenga la boquilla del evacuador cerca del punto donde se forma el humo, porque en cuanto se aleja un poco capta mucho menos. Ni siquiera la captación cercana lo elimina todo [1].
- Ventile la sala. La ventilación general diluye lo que el evacuador no capta, pero no lo sustituye.
- Organice la sala. Cierre la puerta, no deje entrar a quien no necesite estar y colóquese fuera del humo, no encima de él.
- Proteja sus vías respiratorias en último lugar. Una mascarilla quirúrgica corriente no filtra las partículas ultrafinas; una mascarilla autofiltrante bien ajustada sí. Una revisión advierte de que ninguna mascarilla sustituye la aspiración local [6].
Qué hacer esta semana
Haga una lista de los tratamientos que generan humo. Compruebe cuántas horas lleva el filtro del evacuador y planifique su cambio; un filtro de partículas no elimina olores ni gases, para eso se necesita una etapa de carbón activado. Lleve un registro breve de los cambios de filtro y de los dolores de cabeza o irritaciones del personal. Si tiene empleados, evaluar y controlar esta exposición suele ser obligación del empleador según la normativa nacional de prevención de riesgos laborales.
El paciente está tumbado justo debajo del humo, sin ninguna protección. La aspiración en el origen es la única medida que protege a ambos, y debe formar parte de cualquier curso de láser y dispositivos de energía, junto con los parámetros.
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